MUDA Y FIN DE TEMPORADA.
En este artículo no pretendemos definir el proceso biológico en sí que
ya todos conocemos, sino más bien los procesos que pueden afectar en
este proceso que marca las expectativas finales del criador.
Normalmente nuestra experiencia veterinaria en este campo, nos hace
observar como casi todos los avicultores se preocupan de poner a punto
su aviario mes y medio antes de la cría para asegurar que sus ejemplares
reproductores lleguen en perfecto estado a este periodo tan ansiado por
todos, sin embargo muy pocos se preocupan de aspectos sanitarios y
contra agentes biológicos, y sí más de cuestiones meramente estéticas
que van a dar ese aspecto tan deseado a nuestras aves que andamos
buscando.
Por todos es conocida la pigmentación que se hace sobre todo en muchas
líneas de canarios de factor rojo y amarillo para potenciar estos
colores en la librea de nuestros invíduos. Estos productos como son la
luteína y canta xantinas, son absorbidos por las aves desde muy noveles
para cuando aflore la pluma tenga esa tonalidad deseada.
El problema es que muchas veces no se hace caso a las dosis de los
productos y tomamos la determinación de “un puñado “y “un chorro” y a
correr.
Estos actos llevan como consecuencia una intoxicación del animal que no
origina la muerte del mismo en la mayoría de los casos, pero si trae
consecuencias para la muda de muchos ejemplares, donde en la mayoría de
los casos se observan unos canarios calvos donde la pluma se pierde
también por el cuello algunos individuos; que casualidad que siempre es
en invíduos noveles atiborrados de pigmentos en pasta de cría, donde en
más de un caso también se observa una falta de movilidad en las patas
sin lesiones aparentes en las mismas, no pudiendo confundirse con sarna
o pododermatitis.
Todo este complejo de síntomas está producido por la incapacidad de
eliminar el pigmento y se deposita en folículos plumosos de las regiones
mencionadas y en articulaciones distales de las patas dando como
resultado los síntomas anteriormente mencionados.
Otro problema asociado a la muda es vigilar el estado de salud general
de nuestro aviario, donde deberemos erradicar cualquier proceso
patológico que aparezca y pudiera mermar el buen estado de salud y
calidad de la pluma. Las plumas pueden afectarse por déficit de salud y
por otros estados carenciales donde se va a manifestar mediante unas
líneas de estrés que se van a ver con más claridad en las plumas de
mayor tamaño (alas y cola). Estas líneas de estrés muchas veces van a
ser confundidas con la acción de ácaros melófagos que comerán barbas y
barbillas de la pluma, pero no de una forma tan simétrica y rectilínea
como en este caso.
En relación al aviario también tenemos que tener en cuenta las
condiciones de luz y temperatura; al aumentar ambas variables se va a
desencadenar el cambio de pluma, una vez seamos conscientes de este
debemos no hacinar las aves para evitar situaciones de picaje que pueden
llegar a canibalismo como es más frecuente en gallináceas como la
perdiz, donde varios ejemplares a picotazo limpio acaban con la vida de
un congénere sin comprensión alguna para nosotros.
Se usan jaulas individuales, jaulones con un número muy reducido de
ejemplares e incluso voladeras donde a modo de escalera invertida se
hacen posaderos individuales para evitar el picaje. Algunos
canaricultores ponen en las voladeras cuerda de pita para que los
pájaros al deshilacharla se entretengan y no piquen al vecino
estropeándole su plumaje.
Tratamientos de antibióticos en plena muda como la enrofloxacina
(quinolonas), son muchas veces la causa de despigmentaciones de las
plumas dando un aspecto blanquecino o senil desde la zona medular de las
mismas. Muchas veces hay que combatir agentes biológicos que merman la
salud de nuestro aviario pese a este efecto secundario indeseable para
los ejemplares que tengan que competir en gamas de color. Al año
siguiente con la nueva muda las plumas saldrán de coloración normal.
Otro problema viene de la propia manipulación de los avicultores sobre
sus noveles a la hora de tratar de aumentar su talla en longitud, a base
de arrancar las plumas de la cola que de otra forma no mudarían hasta
el año siguiente. Muchas veces estas manipulaciones llevan la formación
quistes plumosos que no son más que acumulaciones subdérmicas de plumas
que no salen de forma correcta obstaculizándose unas a otras y con
producción de cerumen y pus. Normalmente aunque los mismos avicultores
los extirpan con habilidad suelen recidivar en la mayoría de los casos.
Tampoco este problema es siempre debido a estas artimañas, está más que
demostrado hay un componente genético que va a determinar la aparición
de estos quistes en determinados individuos.
En más de una ocasión por accidente o no y siempre en plumas largas de
la cola o alas que se han perdido repetidamente llega un momento en que
simplemente dejan de salir por atrofia del folículo de esa pluma. Quizá
en estas pequeñas aves no sea de gran relevancia, sin embargo en palomas
de competición de vuelo y aves rapaces dedicadas a cetrería la perdida
de estas supone la diferencia entre el éxito o el fracaso por carencias
de efectividad tanto en el rendimiento como en la capacidad para dirigir
el vuelo.
Para el mantenimiento y buen estado de salud de las plumas de nuestras
aves hay que proporcionarles en su justa medida sol y baños de agua a
expensas de nuestros inquilinos. Muchos ponen en el agua de baño
sustancias blanqueantes y aclarantes de la pluma, a base de componentes
químicos como el azul de metileno o formados a base de detergentes para
la ropa que es cierto que blanquean y limpian la pluma, pero a esta la
debilitan tan directamente que da esa sensación de sedosidad en el ave,
que no deja de ser eso, una sensación momentánea para el concurso, pero
entendemos que es lo que nuevamente marcará la diferencia entre
campeones y el resto.
Otros queremos obtener brillo a base de poner vinagre en el agua, da
brillo, pero el vinagre es un ácido, concretamente ácido acético, que va
a hacer que la pluma se reseque al punto de llegar a ser menos flexible
y más quebradiza; hay sales de baño para este fin y no alteran el
plumaje de nuestros ejemplares.
Por último y no menos importante, es eliminar la posibilidad de
actuación de ectoparásitos melófagos (ácaros), cuando nuestro aviario
esté en plena muda, puesto que van a ir devorando la tierna cosecha de
la nueva muda de nuestros ejemplares. En el mercado hay todo tipo de
productos para paliar este problema.
En casos estudiados en nuestra clínica de distintos aviarios donde el
problema principal estaba causado por Cándida sp, daba como resultado la
desaparición de la pluma de la zona cefálica con más o menos intensidad
dependiendo del caso y del individuo; también en individuos afectados
por vermes planos como las tenias.
Hay que tener la precaución de no dar vermífugos en aves de vuelo que
estén a punto de terminar su muda que concluirá con la primera remera de
cada ala, pues podemos hacer que esa pluma se seque o la expulse el ave
teniendo que esperar de 12 o más días para ser remplazada por una nueva.
Martín Guillermo Huerga
Vicente Guirao Alamancos
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